El peruano que ganó Wimbledon

Presente y pasado. Juan Pablo Varillas destacó en Roland Garros. Ahora lo espera el césped de Wimbledon. En 1959, el arequipeño Alejandro Olmedo (derecha) levantó la copa de campeón.
Alejandro Olmedo brilló en la Catedral del Tenis


Una breve mirada a la historia y al presente de Juan Pablo Varillas el mejor raquetero peruano en el circuito ATP.

Por Wilder Buleje

La reciente y auspiciosa campaña de Juan Pablo Varillas en el ATP Tour (Asociación de Tenis Profesional) evocó otras buenas actuaciones de raqueteros peruanos. Medios locales e internacionales recordaron a Jaime Yzaga, Luis Horna, Pablo Arraya, entre otros.

Sin embargo, olvidaron al tenista más importante de todos los tiempos: el arequipeño Alejandro Olmedo. Radicado en Estados Unidos desde finales de la década de 1950, el mistiano conquistó dos Grand Slams y alcanzó la posición número dos del ránking mundial antes de la Era Open (circuito profesional).

Hay que aplaudir a Juan Pablo Varillas por llegar a octavos de final de Roland Garros 2023 (Abierto de Francia). Debemos valorar a Jaime Yzaga por alcanzar cuartos de final en el Abierto de Estados Unidos 1994 tras derrotar en octavos a Pete Sampras, número 1 en ese momento.

Pese a esos dos logros importantes en las carreras de Varillas e Yzaga, ambos quedan a varios pasos de los títulos que conquistó Alejandro Olmedo en el Australian Open y Wimbledon (Abierto de Inglaterra) en 1959.

Cada ronda de un Gran Slam debe valorarse como un logro ascendente. Muchos tenistas profesionales no consiguen siquiera su clasificación al cuadro principal de 128 cupos. Sin embargo, un título lo explica todo. Quien levanta el máximo trofeo se erige como una figura indiscutible e inscribe su nombre en la historia del deporte mundial.

La página oficial de Wimbledon registra el triunfo de Alejandro Olmedo en la final del más famoso torneo de tenis sobre césped. El arequipeño se registró como peruano.

¿Por qué esa amnesia colectiva? Alejandro Olmedo representó a Estados Unidos en Copa Davis 1958 y asumió la nacionalidad de ese país para poder representarlo. A raíz de esa circunstancia se dio por sentado que Olmedo participaba como estadunidense en los Grand Slam.

Falso. Alejandro Olmedo jugaba el circuito de esa época como peruano. Una cosa es la Copa Davis, certamen entre naciones, y otra los torneos profesionales. El tenista mistiano entendió bien las cosas y persistió en seguir vinculado a su patria.

Antes de la digitalización, el Museo de Wimbledon atesoraba la inscripción de Olmedo en ese certamen como peruano. Debido al desinterés y el facilismo, la mayoría de los medios de comunicación siguió obviando al arequipeño como peruano y solo lo reconocían como estadunidense.

Ahora mostramos un facsímil del archivo digital de Wimbledon que registra a Olmedo como ganador de la final de 1959 ante el ilustre australiano Rod Laver, cuyo nombre lleva el estadio que alberga los principales encuentros del Australian Open en Melbourne. Al lado del nombre de Olmedo está la bandera de Perú. Discusión zanjada.

JUANPI ES EL PRESENTE

La historia es relevante para contextualizar nuestra posición. Ahora mismo tenemos a Juan Pablo Varillas en plena efervescencia. Próximo a cumplir 28 años, el peruano debe planificar al detalle su carrera para mantenerse como Top 100 del ATP Tour y prolongar su vida útil unos ocho años más.

El primer objetivo lo tiene al alcance de la mano. Desde principios de este año figura en ese listado. Ahora mismo está 61°, aunque solo hace unas semanas estaba 94°. Debido a su historia deportiva sabemos de su consistencia para alcanzar posiciones y mantenerse ahí por largos periodos.

Juanpi está a muy poco de alcanzar la forma física para competir en el grupo de élite. Técnica tiene y buena cabeza también. Acá al lado del ganador del Roland Garros, el serbio Novak Djokovic.

Lo segundo es más específico y requiere predisposición. Juanpi solo debe mirar los ejemplos de longevidad deportiva de Roger Federer (41, retirado a los 40), Rafael Nadal (37, se retira en 2024) y el propio Novak Djokovic (36). 

Varillas ahora tiene una bolsa económica que le da tranquilidad. Invertir en él mismo debe ser su prioridad. Solo así podrá soportar en buenas condiciones el embate de las nuevas generaciones.

Basta mirar las irrupciones del español Carlos Alcaraz y del danés Holger Rune –ambos de 20 años– para darse cuenta de que en el futuro próximo habrá otros nombres aún más relucientes que darán dura pelea; sin mencionar a las actuales figuras de más edad como el noruego Casper Ruud; los rusos Daniil Medvedev, Karen Kachanov y Andrei Rublev; los estadunidenses Taylor Fritz y Frances Tiafoe; los argentinos Tomás Etcheverry y Francisco Cerúndulo, entre otros.

Juanpi debería de instalarse en Europa y desde ahí subir los peldaños que le faltan para entrar con fuerza al TOP 50. Varillas tiene tenis para estar entre los 30 primeros, pero para eso tiene que alcanzar una fortaleza física inobjetable. Técnica y buena cabeza ya son parte de su patrimonio.

Viene Wimbledon y será una oportunidad de oro para que él mismo constate sus fortalezas y debilidades. El tiempo corre en contra, pero una decisión trascendental le permitirá sacar el máximo provecho a su talento. Lo mejores deseos para Juan Pablo en la Catedral del Tenis, ahí donde otro peruano triunfó hace más de seis décadas.

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